12 enero 2015

RECORRIDO POR LA CÓRDOBA SUBTERRÁNEA

Vamos a hablar de una Córdoba que no se muestra a la vista del paseante: La Córdoba Subterránea.
Tuvimos ocasión de hacer un recorrido guiado por Esther Moreno, arqueóloga, una de las guías de "Érase una vez Córdoba", empresa que desde hace aproximadamente 3 años ofrece diferentes rutas y actividades por Córdoba.
Como es obvio, se trata de un recorrido por diferentes sitios que no están expuestos a la vista cuando recorremos Córdoba.

La Ruta comienza en el Campo de los Santos Mártires, visitando los baños califales del antiguo Alcázar Omeya, a donde se accede bajando una larga escalera, cosa que a los cordobeses no nos extraña, acostumbrados a contemplar desde siempre diferentes excavaciones que nos dan idea del nivel alto donde vivimos con respecto a los antiguos habitantes.



Hemos oído desde siempre que había 2 Córdobas debajo de nosotros y no es nada descabellado.
Estos baños los empezó a construir Abd al Rahman III en el siglo X para su uso privado. A finales de ese siglo fueron reconstruidos, añadiendo una zona de jardín con una gran puerta, que se muestra al visitante en un gran mural, recreando como era en aquella época.





Además hay una maqueta del antiguo Alcázar califal y todo el entorno construido.
Se aprecia en los restos el lujo y la ostentación de que disfrutaban.

El recorrido por las diferentes estancias es muy interesante, tanto, como las historias de intrigas y asesinatos a dos califas que allí se vivieron.
Visitamos donde se situaban el pórtico, vestuario, sala fría, sala templada, sala caliente, horno, leñera y zonas de servicio.
En la sala fría hay restos de azulejos que según los expertos son los mas antiguos de estilo andalusí que hoy se conservan.

En el siglo XII se volvieron a reformar por los almohades, pero con estancias mas austeras.

A continuación vamos al sótano de un bloque de viviendas en Ciudad Jardín, cercano al rectorado de la UCO, donde se muestran restos de una calzada romana y  un sistema avanzado de cloacas, que se cree recogían las aguas del Anfiteatro Romano que estaba en las inmediaciones del edificio del Rectorado de la UCO y que todos los alrededores eran viviendas, talleres, comercios, enterramientos y también una escuela de gladiadores de las mas importantes, a donde venían a formarse los mejores gladiadores del Imperio romano

 

Hemos podido rescatar una foto de 2010, cuando se iniciaron las excavaciones, en lo que hoy son unos bellos jardines, en la parte de atrás del Rectorado de la Uco


Nos dirigimos a las inmediaciones de la Puerta Gallegos, donde están los Monumentos Funerarios que se construyó un caballero de prestigio, pues era costumbre, como signo de importancia social, construirlos para toda la familia y en sitios concurridos, para ser recordados.

 




Con forma circular, uno de ellos está completo y restaurado con restos del segundo. No es visitable y en el otro, de medio círculo, hay un museo  donde se pueden ver restos encontrados, recreaciones de actos funerarios, transcripciones de escritos de recuerdo a los seres queridos que se fueron, las normas funerarias y un dibujo donde se han recreado estos dos mausoleos, la calzada romana y los alrededores, además del Anfiteatro al fondo.





De ahí nos vamos a la Calle Juan de Mena, pasando por la Plaza de las Tendillas. En la mente de todos las historias que se cuentan de "El lago de las Tendillas" y la inevitable pregunta a nuestra guía. Lo que nos contesta nos decepciona, pero asegura que efectivamente es una zona de acuíferos, que en una casa de esa calle se accede a través del sótano a una cavidad donde hay agua, que sería un gran aljibe, pero no se llega a nada mas.
La conocida "Casa del Agua" que en tiempos de Góngora ya se conocía y que según cuenta la leyenda accedía a un pequeño lago, hoy por hoy, parece que de lago, nada.






La última parada es en el Museo Arqueológico, en la Plaza de Jerónimo Páez, donde podemos ver desde arriba parte de los restos que se conservan del Teatro Romano. (siglo I D.C.)
 

Bajamos y a nuestros ojos se abre una enorme estancia donde vemos gradas, cimentaciones, canalizaciones, bóvedas, escaleras, un suelo húmedo y enormes piedras. A causa de un terremoto en el siglo III se desprendieron muchas zonas, por eso las grandes piedras desplazadas y el estado ruinoso de las gradas y otras zonas.
También como otros monumentos, sufrió un gran expolio durante años.


 

El motivo del suelo húmedo son las bolsas de agua que existen en el subsuelo, a unos 5 m. de profundidad.
Gracias al sistema de escaleras y pasillos podemos acceder prácticamente a todo este subsuelo.
Se ha hecho una muy buena labor de conservación. Hay dos grandes pantallas donde se explica lo que estamos viendo y un poco de historia y arriba hay una maqueta donde se ve como era la fachada del Teatro.

Terminado el recorrido, se siente una gran satisfacción de haber conocido mucho de la historia de la ciudad bajo otra perspectiva.
Debemos decir que desde el principio del recorrido Esther Moreno nos contagió su entusiasmo al explicarnos todos los detalles y destacamos su gran profesionalidad.

Esta ruta es totalmente recomendable, porque si escribiéramos todo lo que nuestra guía nos explicó, haría falta casi un libro para contarlo.

Las fotos os habrán dado una idea de lo interesante que fue este recorrido.

C.S.